¿Cómo hacer salsa de tomate casera?

La salsa en gastronomía es un aderezo líquido, de ingredientes fríos o calientes para los alimentos. Su consistencia es variada, para darle más sabor, olor y hasta ofrecer colores diversos. Las salsas entonces, afectan las sensaciones y la apariencia visual de un plato de comida y se considera como la primera habilidad que se debe tener en la cocina.

La salsa hecha partir de tomates o salsa roja, es de uso extendido en la cocina mundial y recibe también el nombre de salsa para pastas. Este fruto se considera que fue utilizado como alimento por los aztecas en México y quienes le dieron su nombre. Es cultivado en todos los continentes para su consumo fresco o procesado como salsa, jugo o enlatado.

En la elaboración de la salsa de tomate hay una variedad de agregados que dependen del país y los recursos culinarios del área. En México, por ejemplo, es común el uso de cilantro, ajíes, cebolla, vinagre, sal y limón. En España e Italia, se agrega una fritura con cebolla, ajo, sal, albahaca y varias especias. Además, se usa como punto de partida para la elaboración de otras salsas como la boloñesa, como base para pizzas o en la cocina italiana en los diferentes platos de pasta como los renombrados “Spaghetti alla napolitana”.

La salsa de tomate casera es una receta sencilla que puede ser conservada en nevera para su uso posterior con solo calentarla. Es bueno conocer primero la receta básica que se realiza con pocos ingredientes y sobre la cual se podrán agregar a preferencia: cebolla, pimentón, vino, especias o carne, como en el ragú.

salsa

Para realizar esta preparación, los tomates pueden ser de lata o frescos. En este último caso, se utilizaran 6 tomates grandes, maduros y jugosos sobre los cuales, para que resulte fácil pelarlos, se hace en su base un pequeño corte en cruz antes de colocarlos en agua hirviendo por un máximo de 2 minutos.

Los Ingredientes para 4 porciones se presentan a continuación:
• 1 lata de tomates pelados o 6 tomates grandes previamente pelados, como ya se explicó anteriormente.
• Aceite de oliva
• 4 dientes de ajo medianos
• Una pizca de sal
• Una pizca de azúcar

La elaboración es muy sencilla. Los tomates se muelen en una licuadora o pueden ser aplastados con un tenedor para que se encuentren como pequeños pedazos, según el uso que se le va a dar a la salsa. Luego se cocina pacientemente a fuego lento por unos 80 minutos.

Esta salsa puede conservarse refrigerada en nevera por una semana, pero también puede congelarse por varios meses. El embotellado al calor es otra técnica casera de preservación que la conserva por más de 6 meses. Sobre esta receta básica se puede hacer una gama impresionantes de variantes al paladar con la combinación de ingredientes como ají, pimentón, berenjenas, orégano, laurel, tocineta o sofreír ajo al inicio de la preparación, freír chorizo en trozos, calabacines salteados, sofreír carnes. Como dicen: en la cocina… también la imaginación es el límite.

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